Hoy el Periódico de Aragón publica un artículo firmado por 21 compañeros mios de partido, que nos comunican su baja de la organización. Lo cuelgo en mi blog, es posible que esta acción mía no le guste a alguien pero me da igual. Este acto sencillo de colgar en mi blog este artículo, es para darles las gracias a estos COMPAÑEROS, con algunos de ellos tuve la suerte de trabajar, estoy seguro que aun estando fuera de la organización, no están fuera del proyecto político que yo denomino IZQUIERDA Y PAÍS, estas pocas palabras significan para muchos de nosotros LIBERTAD, SOCIALISMO, SOBERANÍA, INTERNACIONALISMO, SOLIDARIDAD, ETC.. Puede que para otros estas palabras solo sean eso palabras que se pronuncian en los discursos con mas o menos ganas, pero para muchos de nosotros, estemos en la organización o no, están llenas de contenido, no son solo palabras, son sentimientos, son personas, son lugares, y sobre todo son la esperanza y la ilusión que tenemos puesta en conseguir esa utopía. Hasta pronto compañeros, nos veremos en las barricadas.
“Tras los dos últimos procesos electorales, en Aragón se ha asentado un escenario político en el que el PSOE ha crecido con tendencia a ocupar todo el espacio de la izquierda, principalmente con votos procedentes de CHA. El nacionalismo aragonés tras dos batacazos electorales está totalmente desorientado ante unos resultados que le dejan en una delicada situación. Parece evidente la necesidad de una renovación en profundidad que frene la caída libre.
Las causas son profundas, se trata de una auténtica crisis organizativa y de identidad de la que sectores críticos advertimos en el seno de CHA desde hace tiempo, pero la crítica fue negada y silenciada mientras duró la tendencia electoral favorable. A día de hoy, la única reacción ha sido el relevo de algunos nombres en vez de una auténtica renovación de ideas en una absurda huida hacia adelante.
Quienes firmamos este artículo tenemos la perspectiva de la evolución de CHA en estos más de 20 años, en los que hemos contribuido junto con otros muchos compañeros y compañeras a levantar un partido político de la nada. Sabemos lo que es hacer política casi sin presencia institucional, sosteniéndonos en el tejido social, por lo que la actual caída de votos no es nuestro principal temor, debería ser algo superable. Hemos participado hasta el día de hoy en todas las tareas imaginables en un partido, desde la dura militancia anónima pasando por la gestión interna, los órganos de dirección y la representanción institucional. Conocemos bien este partido que ha empapado nuestra vida en estas dos décadas.
Desde esa experiencia afirmamos que el apoyo ciudadano otorgado a CHA residía en algunos rasgos distintivos que la caracterizaban como un partido diferente, aunque la gestión política de los últimos años ha frustrado esa promesa de innovación, coherencia y autenticidad. La cercanía con la ciudadanía, la rotatividad de los cargos públicos alejada de los personalismos, la autocrítica, los planteamientos innovadores, la coherencia ideológica, el funcionamiento democrático y la transparencia en la gestión, son señas de identidad que progresivamente han ido difuminándose en Chunta Aragonesista hasta desaparecer muchos casos.
Una larga sucesión de decisiones erróneas ha transformado radicalmente el modelo del partido con el que nos identificábamos, haciéndolo irreconocible en muchos de sus principales valores y principios. Este proceso ha producido paralelamente una larvada crisis interna y una pérdida de credibilidad que finalmente ha explotado con la retirada de la mitad de los votos en los últimos procesos electorales.
A la hora de mirar hacia el futuro y afrontar esta situación como un reto a superar, a muchos nos ha decepcionado comprobar que de nuevo se están repitiendo los mismos errores, en un momento en que caben pocas equivocaciones. Es un auténtico suicidio político afrontar esta crisis con una ejecutiva que excluye al 45% de la militancia y silencia la voz de las distintas sensibilidades sociales que están presentes en CHA. En vez de apertura a la sociedad, nos encontramos más sectarismo en una dirección enrocada en sus puestos institucionales y orgánicos desde hace lustros que pretende perpetuarse a través de sus alfiles.
La militancia en un partido es un importante compromiso, personal y con la sociedad. Por esa misma coherencia y por respeto a los ciudadanos, quienes firmamos esto no podemos continuar en un proyecto que se mueve en una calculada ambigüedad política por una desmedida ambición de poder institucional. Es incomprensible la actitud ombliguista y autocomplaciente que culpa a la ciudadanía de nuestros propios errores, desde la prepotencia y el elitismo paternalista.
Internamente, no podemos continuar conviviendo y sufriendo el señalamiento sectario y la exclusión de quienes pensamos diferente y ejercemos la autocrítica en un proyecto que se basó en la pluralidad y la diversidad. Se está dilapidando la ilusión de los aragoneses que nos apoyaron, la credibilidad que tanto ha costado levantar, el trabajo de tantas personas y los recursos materiales conseguidos con esfuerzo. Así no tiene ningún sentido continuar, quizás nuestra salida aligere el irrespirable clima de crispación que genera cualquier propuesta de renovación real. Conscientes de que somos copartícipes de este proyecto, de sus logros y errores, hemos intentado hasta el último momento propiciar un cambio interno que recondujera la situación, ha resultado imposible, por lo cual definitivamente hemos decidido darnos de baja como militantes.
CHA tiene un espacio político en Aragón, para volver a encontrarlo necesita librarse de las viejas tutelas que se resisten a dejar de marcar la senda y recuperar sus señas de identidad propias, sin prisas por gobernar. Es necesario abrirse a la sociedad en su conjunto con humildad. Ningún movimiento político y social puede sostenerse en la exclusión y la endogamia. En política, quien trata de evitar la pluralidad agarrándose a exiguas mayorías aritméticas está abocado al fracaso, las renovaciones cosméticas hipotecan el futuro y precipitan crisis mayores. Dentro de CHA quedan muchas personas coherentes que tratan de reconducir la situación y evitar las inercias continuistas que se han asentado, cuentan con toda nuestra simpatía y apoyo pero a muchos otros no nos quedan fuerzas ni ilusión.
Ya no nos identificamos con esta CHA, muy distinta de aquella que tratamos de construir. Así que solo nos queda agradecer el apoyo, la comprensión y el ánimo a todos aquellos con los que nos hemos encontrado en estos años desde el socialismo y la solidaridad luchando por un Aragón más libre, más justo y más fuerte. Creemos en este país y no renunciamos a su transformación, así que ahora volcaremos nuestro trabajo en la sociedad civil, en el aragonesismo cultural, el vecinal, el medioambiental, el internacionalista y el asociativo, un terreno que nunca hemos abandonado y al que ahora nos dedicaremos con más fuerzas y el objetivo de ser capaces de provocar el germen de un nuevo proyecto político.”