Ayer una vez mas vimos como la libertad de expresión se cortaba. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado (policía nacional), seguramente por orden de los mandos correspondientes, retiraban unas pancartas en el pabellón Príncipe Felpé que, simplemente, reflejaban el pesar de los jóvenes zaragozanos por la muerte de un chaval antifascista en Madrid.
El asesinato de Carlos por parte de un militante nazi, casualmente miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado (militar) era recordado por unas pancartas, no hubo en ningún momento actos violentos que diesen motivo a la intervención de la policía, simplemente hubo, cariño y respeto a la familia de Carlos, un chaval que con dieciséis años ha pagado con su vida el derecho a poder vivir en este mundo sin que te marquen por el color de la piel, el pensamiento o el credo. Los valores con los que vivió este chaval y los valores que demuestra la juventud que defiende que en este mundo se puede vivir mejor, sin fascistas, nazis, o gentes que les apoya o protege, son la clase de militantes activos que necesita la izquierda.
No podemos dejar sin respuesta las amenazas de los fascistas, no podemos consentir que se utilice la fuerza de la ley contra los jóvenes demócratas y se les permita con esa misma ley a los fascistas “pasearse” y agredir hasta matar a los ciudadanos que piensan de otra forma. El gobierno tiene que actuar con decisión contra estas bandas organizadas y no utilizar la fuerzas de orden publico contra jóvenes que lo único que desean es vivir en paz y recordar a los asesinados por los fascistas.