Hace ya unos años un grupo de amig@s plantamos un pequeño árbol, en ese momento tod@s nos comprometimos a cuidarlo y ayudarle a crecer. Pasaban los años y ese árbol bien regado por todos y cada uno de nosotros iba enraizando con fuerza en el terreno, un terreno duro y aspero, pero que sabiéndolo trabajar daba unos frutos impresionantes. Con el paso de los años algunos de esos compañeros, por distintos motivos, se fueron separando del mantenimiento de nuestro árbol común, unos por trabajo, otros por estudios, otros por amor, etc… Pero al final todos sabíamos que ese árbol tiraría hacia arriba, se haría mas fuerte y nos daría una buena cosecha y buena sombra.
Con el paso del tiempo, unos pocos de los amig@s, se creyeron que el árbol era solo de ellos, que ellos fueron los únicos que lo cuidaron siempre. Puede que tengan parte de razón, pero ellos fueron los únicos que pudieron comer del fruto del mismo y no tuvieron la necesidad de buscarse la vida para poder, de vez en cuando, ir a cuidar del árbol común. En estos momentos el árbol se esta secando, ya no da los frutos que daba al principio. El temor a perder la propiedad total del mismo, ha hecho que las medidas de seguridad sean tales, que ya no le llega al pobre árbol agua buena que sirva para darle vida, que sus raíces vuelvan a ser fuertes y que su savia corra por todo su cuerpo desde la raíz a la copa, de abajo a arriba.
Cuando recuerdo lo frondoso que estaba hace un tiempo, lleno de ramas y hojas con un verde muy especial, con unos frutos rojos y sabrosos, con una sombra perfecta para poder hablar de sentimientos, esperanzas e ilusiones, y se me llena el corazón de tristeza al verlo ahora, solo en el monte, con su tronco seco y con esa poca sombra que no permite el poder hablar con tranquilidad y seguridad, sabiendo que en cualquier momento otra rama puede caer o incluso el propio árbol por la fuerza del cierzo.
Puede que si nos paramos a pensar un poco, nos deberíamos de plantear si ha sido positivo para el árbol haber dejado en unas pocas manos toda la responsabilidad, puede que una vez conocida la causa de ese deterioro, sea tiempo de pasar a unos cuidados intensivos para recuperarlo y a la vez elaborar un cuadrante de cuidadores, para que todos se impliquen, en la medida que puedan en su recuperación y que no vuelva a quedarse sin ramas ni savia fresca que corra por su tronco, desde la raíz a la copa.
Yo ya tengo preparada la ropa de faena, por mi trabajo no puedo estar en primera línea para regarlo, pero quiero ayudar a recuperarlo.
EL ÁRBOL | Bloglíticos escribió,
01/07/2009 @ 7:17 am
[...] El post original [...]
chuancar escribió,
01/07/2009 @ 7:38 pm
Pero como vamos a recuperar el árbol, si las personas que lo está cuidando han hecho tantos injertos en el tronco por cambiar sus ramas, y la forma que ya no son las suyas, solo le queda el tronco, o tienes tu alguna rama para injertar de las originales (que estos ha pillado el pino y está dando manzana, peras, albaricoque o cualquier fruto del paraíso).
elblogdeluispastor escribió,
01/07/2009 @ 9:54 pm
Lo único que no se puede cambiar es la raíz, esa es la que vale y solo necesita un poco de tiempo, muchos cuidados de manos amigas y buen tempero para que empiece a florecer y tirar hacia el cielo de nuevo. Lo mas importante de todo es que, como te decía antes, la raíz esta bien y pase lo que pase, esa raíz volverá a florecer, pero para que eso se haga realidad antes nos tenemos que poner todos el traje de faena, empezar a limpiar el entorno de malas hierbas y abonar sin emplear adulterantes. Para esas tareas hacen falta muchas manos, todas son necesarias o tardara mucho tiempo en volver a tener un árbol fuerte, con buenos frutos y que de buena sombra para poder hablar en libertad.
Gloria escribió,
02/07/2009 @ 10:00 am
Bonita y acertada metáfora… Un compañero y amigo hizo otra menos poética, era más o menos así:
Esto es botar una pelota, sube y baja, y en el golpe con el suelo, saltan los que solo quieren sueldo y poder… lo que hay que hacer es seguir en la pelota para coger impulso para arriba…
Charo Gimenez escribió,
07/07/2009 @ 4:02 pm
Lo canta el Abuelo, un arbol , La Sabina, hoy q tengo tiempo he buscado la letra.
Lei el post y me vino a la mente que el arbol ya lo habia visto hace tiempo , mejor dicho habia oído esa metafora…
“Quieta,
altiva,
la sabina
testifica
que bajo ella
se agruparon
los anarquistas.
Cuando paso por su lado
me entran ganas de abrazar
el viejo y duro tronco
que la hace realidad.”
elblogdeluispastor escribió,
07/07/2009 @ 8:20 pm
El Árbol para mi significa la vida, la resistencia pasiva a la o-presión del viento, la dignidad, el decir AQUÍ ESTOY, el poder disfrutar, como dice la canción, de los amigos bajo su sombra. Es también quien se agarra a la tierra para estar vivo y dar a su vez vida a todo ese pequeño gran mundo que gira a su alrededor. El Árbol también es mi imagen en el facebook.
David escribió,
14/07/2009 @ 9:29 am
Aunque no tenga nada que ver con ese tipo de árbol, mire haber si usted que tiene algo de peso político es capaz de llevar acabo una apuesta firme por el cuidado de los árboles en esta ciudad, porque la verdad es que la mayoría se encuentran en mal estado, secos, torcidos, etc. Por ejemplo sin ir más lejos de su zona y que también es la mía, la Avenida de la Almozara, en el tramo del “muro de la vergüenza”, están la mayoría de los árboles inclinados y secos, como en muchas zonas de la ciudad debido al ineficaz sistema de jardinería del ayuntamiento y por el que llevo desde hace meses enviando quejas y quejas para un mayor y correcto funcionamiento sin haber conseguido nada. Así que como ya no se que hacer pues recurro a usted que segruo que más que yo puede hacer. Disculpe todo este coñazo.
Viva Aragón y todas sus comarcas