Las organizaciones de izquierdas se fundaron para cambiar el sistema imperante de explotación de la clase obrera, en un principio fueron los sindicatos de clase y luego los partidos políticos. Han pasado más de cien años y esas mismas organizaciones ahora son parte de ese sistema.
Aunque los documentos aprobados por las organizaciones hablan de socialismo, de libertad, de la consecución de un mundo mejor para todos y todas, la realidad va por otro lado y esa realidad nos dice que mientras la meta de los sindicatos y los partidos sea mantener su estructura organizativa y presentarse a las elecciones con el único fin de consolidar sus estructuras, la clase trabajadora seguirá siendo la pagana de todas las crisis y Aragón como pueblo seguirá siendo un lugar de paso, porque primaran mas los intereses personales de algunos que el interés colectivo como pueblo diferenciado.
Esta demostrado que este sistema solo funciona para las organizaciones que ven en él una forma de vida, una buena forma de ganarse la futura jubilación, por lo cual no harán nada por cambiarlo. Nos hablarán de su compromiso para sacarnos de la crisis, de abrir los partidos a la participación, de crear foros de debate para avanzar, de…… pero al final de ese camino nos volveremos a encontrar el muro que para cualquier cambió, el muro que han creado para hacer valer su posición dominante, el muro ante el cual cualquier propuesta de verdadero cambio estructural se destrozará con las consiguientes consecuencias al osado que ha intentado cambiar el sistema desde su posición de ciudadano militante.
Cambiaremos de partido gobernante (sobre el papel, porque quien manda son los “mercados”), tendremos a una oposición mas dura según la debilidad de los gobiernos, pero al final el sistema será el mismo de siempre y los cambios prometidos, elección tras elección se quedarán en papel mojado. Se reunirán para elegir nuevos representantes en las estructuras, para aprobar documentos políticos que deberían marcar las líneas de actuación, pero al final será mas de lo mismo, porque serán los mismos los que de una manera u otra elegirán a los que, según el momento, sean necesarios para dar la cara y mantener el aparato y esos documentos y propuestas de actuación se quedarán una vez más en los cajones reservados para guardar la ilusión y la utopía, pero la parafernalia de lo que llamamos “democracia de partidos” habrá servido para hacer creer a la ciudadanía que han oído sus propuestas y quejas, pero volveremos a ver como todo sigue igual o con cambios tan mínimos que ante cualquier debate con ciudadanos de a pie, les sacarían los colores al más pintado de los electos elegidos, la endogamia seguirá imperando en el sistema y si la aceptas tendrá sitio y si no ya sabes donde tienes la puerta (lo digo con conocimiento de causa).
Esto no cambiará si no nos movemos, pero para ello tenemos que tener muy presente que en las estructuras actuales la libertad y la participación libre y sin condiciones no es precisamente la parte fuerte del sistema. Por lo tanto no nos sirven como modelo a seguir.
Salud y a caminar